Acorralado anoche me soñé
Una orda de perros bravos
aquí afuera
de esta casa
Dentro entre
medio del escondite
En tablas blancas no había luz
Veía aquel chorreo babeante
Sostenido de colmillos brillantes
Una tras otra
Mis arcadas
Me sentía
absorto
Incapaz
de resistir ante las murallas
Aquellos
ventanales frágiles
Atrás de
sus cuerpos
Quiltros jadeantes
Una
valla de fuego
Perímetro
circundado
Veía mis
manos
Temblando
Iluminadas
por aquella desavenencia
Mi parpadeo
sostenido
Ahí amanecer brusco
Y tú
presencia brava
Abandonado
limpiabas
Mi bello
muchacho
Es aquel
tu cuerpo otro
Acaso mero
recuerdo de aquellos años
Acaso retrato revivido
para aquella ficción nocturna
Inconsciente consciente
Involuntario voluntario
Significante
insolencia
Por qué
memoria injustificada
Sin
embargo cedí al pacto misterioso
¿Qué
hacías limpiando la entrada?
Te
pregunté
¿Y hacia
dónde fueron los perros bastardos?
Te
pregunté
Me
decías no sé
Con aquella
carita de ángel
Esa que
me arrebataron
Cavernícolas
de sexo frágil
¿Qué quieres
que haga?
¿Qué te
abra la puerta y te de un abrazo?
Doloroso
sería el incendio.
Niko.

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