(Publicada por el Día del Padre 2020)
YO, INGRÁVIDA
I.
Un cuerpo ingrávido
y detrás un cuerpo envuelto en bolsas de basura.
¿Aló? Sí. Sí, mi papá está aquí. Papi quieren hablar con usted. Es el conserje dice que es importante. Papi. Oiga, papi ¿Aló? No, no puede hablar ahora. Llegó muy cansado. Se murió. Sí. No me escucha. Se lo juro, no me escucha. Sí.
¿Quiere que le cuente la verdad? Ya pero no se lo diga a nadie. Júreme que no se lo dirá a nadie. Hablaré más despacio para que no me escuche ¿Usted me escucha? Ya. Pasa que en realidad mi papá no está cansado. No. No está cansado. Lo que pasa es que está triste y le da vergüenza decir que está triste. Así que si gusta me deja el mensaje a mí y yo se lo doy. Lo que pasa es que está triste porque hoy se dio cuenta que por su trabajo no me puede amar. Sí. Me lo dijo hace poco con esas mismas palabras ¿Lo encuentra muy amanerao? ¿Encuentra un poco maricón hablar así? ¿No? Que yo sepa usted igual es papá. Me alegra mucho. Que me alegra mucho que usted también le hablé así a su hijo. Sí, me alegra mucho. No. Si, se lo juro...si incluso está llorando ahora ¿Lo escucha o no? ¿Y ahora lo escucha? Sí. Mi papá está llorando. Me lo dijo recién, antes de acostarse, me dijo que cuando iba en el metro, cuando vio el reflejo que le devolvió la ventana mientras pasaban y pasaban esas luces del túnel se dio cuenta. Si, es que mi papá es muy sensible. Mi papá fue poeta ¿Usted sabía eso? Si, yo también. Me mando unos escritos ahí de repente. No, en serio. Yo a veces los leía y mis colegas en la pega lloraban. Si, en serio. Incluso a veces me escuchaban los clientes y me daban más propina. Si, si es cierto. Ya bueno, ya. Sí. Vale. Ya. Okey. Yo le digo. Cuídese. Igualmente. Buenas noches.
El conserje le mandó a decir que no llore tanto. Que cómo tan maricón
¿No le va a decir nada? Si quiere lo llamo
Yo que usted bajo y le saco la mierda, papi.
Así como usted sabe.
Llego y en vez de saludarlo con un hola le doy un combo en el hocico, así al seco. Después otro en la nariz, lo dejo sangrando.
Sacaría la pistola y se la pongo en la mesa, luego te tiro uno de esos escupos en la cara, después lo lo levanto de la silla y lo lanzo de vuelta, después saco el pene, lo estampo contra la mesa, lo miro fijo y ahí me quedo. Sostengo sin decir nada, sin soltar nunca los ojos pardos, como un animal, como un zorro libre de leones o tigres que ronden cerca de un campo. Ahí sostengo hasta que sude.
Quizá ahí tirite,
quizá llore,
quizá se mee,
quizá intente mirar la puerta de entrada, el ascensor, la escalera de emergencia, no importa.
Usted se mantiene ahí.
II.
Es primera vez que usted se queda callado mientras hablo.
Perdón si hablo tanto ahora,
Es que sentirlo callado, sentado…
Perdón, disculpe
Usted me heredó ser poeta ¿Pañuelos tiene? Anoche soñé algo precioso ¿Quiere que se lo cuente?
Anoche soñé que caminaba por un desierto. Se lo juro ¿Usted conoce el desierto, papi? ¿Usted conoce el Desierto de Atacama? ¿Alguna vez ha ido al Desierto de Atacama? Bueno, yo estuve ahí. En mi sueño si po. Yo de repente estaba en la mitad de la nada. Imagínese un páramo infinito hacia donde usted mirara, mientras que arriba suyo hay un firmamento inmenso donde los cometas se persiguen, los meteoritos, las estrellas fugaces, las luces intensas una tras otra. Iban todas para el mismo lado. Yo no conozco ningún desierto pero yo sentía que no se trataba del Desierto de Atacama. Sentía que era más inmenso, más infinito. Más infinito que mi paciencia. Más
Yo sabía que era un sueño y como sabía que era un sueño yo simplemente seguí, seguí, me dejé llevar, caminé, seguí caminando, sin parar, a veces me ponía a correr, después gritaba, me lanzaba por las montañas de arena, rodaba y cuando caía mi cabeza rebotaba contra las piedras de forma ingrávida, siempre de forma ingrávida. Yo creo todo ese sueño fue ingrávido, papi. Es como el amor, o como compartir el encierro con usted todos los días. En un momento cierro los ojos, respiro, y adivine que fue lo primero que veo. Veo su rostro, lo veo a usted, cuando los abro aparece usted con la barba larga y llena de nieve. Ya no estábamos en el desierto, estábamos en un campo blanco, yo no entendía nada, me sentía mareado y usted me levanta, me sube a sus hombros y veo cómo voy dejando un hilo de sangre en el páramo blanco, después a la sangre le siguieron una bilis de mi boca y después lágrimas, lágrimas porque me daba impotencia no poder gritarle: SUÉLTAME SUÉLTAME MIERDA SUÉLTAME VIEJO CONCHADETUMADRE DEVUÉLVEME AL DESIERTO DEVUÉLVEME AL SOL QUIERO QUEMARME POR EL SOL, NO POR VERTE LOS OJOS VIEJO CULIAO
No, papi. Si fue super fuerte el sueño
Y de la nada, estoy en el desierto. No sentía mi cuerpo, pensé que si no era un buitre, tal vez era un espectro que flotaba y que desde arriba leía: NI PENA NI MIEDO. Esa frase, en grande ¿Ha escuchado eso? ¿Ha visto esa frase? ¿Usted se imaginaría ser Dios y escribir palabras sobre la tierra? ¿Qué escribiría usted, papá? ¿Qué es más urgente escribir sobre la tierra ahora, papito? Pero sin mentir ¿Qué le urge a usted? Si tuviese el derecho de poner lo que quiera
Me gustaría pillarme a Zurita en una calle estrecha, oscura, interceptarlo de frente, así de golpe y antes que grite por su vida, que del puro susto le dé un infarto, lo agarraría fuerte, lo abrazaría y le diría al oído: YO AÚN TENGO PENA Y MIEDO
III.
Estoy tiritando ¿Dónde tiene su bandera?
Papá ¿Dónde está su bandera de Chile? Esa que le regaló mi tío ¿Dónde está? ¿La dejó en el velador?
Sí, acá está. Permiso, me la voy a poner. Qué suavecita su bandera, papito
¿Cómo me veo? Espere, me voy a maquillar un poco
Ahora sí ¿Cómo me veo? Papá Papá le estoy preguntando algo Suena el timbre Papá respóndame Suena el timbre Papá Tocan la puerta Contéstame viejo culiao contéstame No cállate
¿Aló? / Hola/ ¿Pedrito? / Si ¿Qué quiere? / ¿Me puede abrir? / No / ¿Por qué no? / Porque no lo quiero contagiar / ¿Usted también? / Si, yo también / ¿Y su papá? / Mi papá también/ ¿Tiene el virus? / Si / Pero usted me dijo que fue a trabajar / Si, eso le dije / ¿Salió con el virus? / Si /… / ¿Qué necesita?/ ¿Por qué salió si tenía el virus/ Si no iba no le pagaban / Pero… / ¿Acaso usted nos iba a pagar la comida?/ Permiso, tome/ ¿Qué es eso? / Los gastos comunes/ Gracias, que amable / De nada, oiga/… /… /… / ¿Les puedo ayudar en algo?/… / Cualquier cosa yo voy a estar abajo/…/ Descansen
Se fue ¿Cómo dice? Ah, que estoy tiritando. No se preocupe, son escalofríos. No es un frío que venga de mi carne, es un frío ajeno entonces si tirito es porque no encaja, es porque choca, es como si yo fuese el aceite hirviendo y este NO AIRE este NO FRÍO vendría siendo el agua del hielo que congelaba la carne y hoy se derrite. Es un espasmo natural que yo somatizo, así como cuando usted me metía la cuchara a la fuerza Y yo vomitaba ese plato con los ojos lagrimosos y sangre en la nariz ¿A usted le han metido escalofríos al cuerpo, papá?
IV.
¿Qué cree usted que ocurriría si yo abro la ventana y con esta bandera que hoy es mi vestido me lanzara? ¿Usted me lloraría? Míreme, tengo las puntas en el borde, ahora el perro de la torre del frente me está mirando, casi ni respira, tiene el hocico cerrado mientras ve una bandera en blanco y negro. Usted ve como tengo la sangre desparramada, ve el color a metros suyo y aun así no hace nada. Viejo culiao. Usted no tiene justificación para no amarme. Yo sí. Si yo no lo amé No fue porque yo le tuviera rencor Si no porque uno simplemente No puede amar lo que no está nunca Cómo le iba a amar si a mí nadie me enseñó cómo. Papá, míreme, me voy a caer. Míreme, me voy a caer. Míreme, tengo un pie afuera
¿Pero por qué no me contestas, papá? ¿Quieres que te incendie? ¿Es porque ahora me puse a pensar? ¿Es porque me detuve a racionalizarlo todo? ¿Acaso te aburre que no te clave? ¿Acaso te aburre que no te incendie, que no juegue contigo? Papá, si quieres jugamos fútbol pero la pelota está desinflada y cuando corro las patas se me enredan, me tropezaría como un pollito imbécil y tú te estresarías. Si quieres te incendio, pero yo te quiero amar. Yo Te quiero amar, pero para amarte debo entender, para amarte tengo que sentarme y curarme los ojos, yo no sé amar a oscuras papá, yo no sé amar las cosas que no veo, a mi nadie nunca me ha enseñado eso, pero si quieres lo hago más rápido, si quieres chuteo a ciegas pero aquel sería un amor tan triste ¿No crees tú? Yo no tengo a nadie que me agarre la mano y me lleve donde usted porque quien me toque perdería el aliento y al día siguiente sus pulmones reventarían
Papá, no tengo idea que conseguí. Quizá sea eso. Quizá por ser tan lento. Quizá porque fue muy tarde. Quizá me cansé muy rápido. Quizá me faltó rabia. Quizá me faltó hambre.
Papito, váyase olvidando de mi entonces
Seguiré siendo el fenómeno que usted nunca quiso pero que sin embargo usted mismo forzó
Mi cuerpo es su culpa
Mi cuerpo es su cuerpo
Mi cuerpo tiene su nombre
Mi cuerpo es padre
Mi cuerpo es patria
Y es por eso que yo a usted lo odio tanto ¿Sabe? Yo a usted lo odio desde el alma
Papito, déjeme sentarme entre sus piernas. Papito, tóqueme. Papito, huélame el aliento. Papito, míreme
Yo a usted lo odio tanto…
Deme un abrazo. Papito, está calentito. El entumecido soy yo
Papá…
Suélteme…
Papá…
Suélteme…
SUÉLTAME, PAPÁ….
PAPÁ, SUEL… PA….
Tocan la puerta
Tocan la puerta
Golpean la puerta
Empujan la puerta
Entran de blanco junto al conserje.
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Escrito por Nikolas Lagos Concha.
Estudiante de Actuación Teatral de la Universidad de Chile.
Texto en postulación a concursos de dramaturgia del presente año.
24o02’49.0” S 70o26’43.0”W
Desierto de Atacama
Zurita.
